LOS AMANTES DE ANTEQUERA - LA LEYENDA DE TAGZONA Y TELLO
Cuenta la leyenda que, en los tiempos en que Antequera se encontraba bajo dominio musulmán, el Califa tenía una hija llamada Tagzona, una princesa de gran belleza con el cabello largo y liso y ojos oscuros y almendrados. A Tagzona le encantaba pasear por los jardines de la Alcazaba, y fue allí donde un día cruzó su mirada con Tello, un joven jardinero cristiano.
A pesar de que su amor parecía imposible —ella era una princesa rica y musulmana, y él un humilde cristiano—, ambos comenzaron a verse a escondidas durante meses. Sin embargo, la mano derecha del Califa descubrió el romance y se lo confesó al padre de la princesa. Enfurecido, el Califa mandó capturar a Tello y lo encerró en las mazmorras del palacio.
Tras varios días de angustia sin saber de su amado, el ama de llaves le confesó a Tagzona que Tello estaba prisionero. Esa misma noche, la princesa entró sigilosamente en la alcoba de su padre, le robó las llaves y bajó a rescatar al joven. Ambos lograron escapar del palacio sin ser vistos y emprendieron la huida en dirección a Granada.
Al notar la desaparición, el Califa ordenó a todo su ejército perseguirlos. Los jóvenes llegaron a lo alto de una montaña, pero al verse acorralados por las tropas y para evitar ser capturados y separados, decidieron que su amor debía perdurar unido para siempre. Se tomaron de la mano y se lanzaron juntos desde lo más alto de la cima.
Desde aquel entonces, se dice que el perfil de la montaña conserva para siempre la figura de los dos jóvenes.
Esta historia de amor es tan antigua que existen documentos de las colonias de América que ya mencionaban la leyenda, siendo un relato incluso anterior al de Romeo y Julieta de Shakespeare.
